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¡Levántate! Un Caleb para Nuestra Generación
Una nación en su momento de Jericó
7 de febrero de 1986 – 7 de febrero de 2026. Cuarenta años.
Cuando Jean‑Claude Duvalier dejó Haití en 1986, poniendo fin a casi treinta años de gobierno dinástico iniciado por su padre, respiramos una esperanza frágil. Pero los años que siguieron fueron igualmente caóticos, como un largo vagar por el desierto: marcados por la división, las ambiciones en competencia y una nación fracturada.
Como Israel después del Éxodo, fuimos liberados de la opresión humana pero aún lejos de entrar en la promesa.
A través de mi lectura diaria de la Biblia, comencé a ver paralelos que me ayudaron a comprender lo que mi país y mis compatriotas habían soportado, y por qué el progreso ha sido tan difícil. Cuando Israel pidió a Dios un rey humano, Su respuesta me sorprendió. Les dijo exactamente lo que un rey así haría:
“Tomará lo mejor de tus campos, tus viñedos y tus olivos…
Tomará el diezmo de tu trigo y tus viñedos…”
— 1 Samuel 8:10–22
En otras palabras, tomaría tu riqueza, tu ganado, tus hijos para la guerra—usando su posición para enriquecerse y desviarte del camino correcto. La advertencia de Dios se cumplió. Lo que parecía historia antigua de Israel se convirtió en un modelo de poder humano en todas partes.
A menudo pensamos que nuestra situación es única.
No lo es.
Solo hay una raza en la tierra—la raza humana—y el pecado afecta cada parte de la vida humana, alejándonos de nuestro Creador. Esta es la verdad.
Cuarenta Años Después: Un Reflejo de Esta Verdad
Si el liderazgo humano nos desvía por la corrupción en nuestros corazones y nuestro deseo constante de hacernos otros dioses, entonces el estado de nuestra nación hoy solo refleja lo que Dios ya había advertido hace tiempo.
Sin embargo, incluso en esto, una verdad inquebrantable permanece: Dios nunca nos ha abandonado.
Vino a redimirnos.
Es el Dios de todas las naciones—incluyendo Haití.
Podemos elegir abrazar Sus principios y avanzar Su Reino, o continuar por un camino de destrucción.
El Llamado a los Caleb
Cuarenta años no son una casualidad.
Es una temporada bíblica—un tiempo de prueba, transición y decisión.
Cuarenta años de vagar, cuarenta años buscando un camino. Haití hoy vive en un desierto que refleja el de Israel, y Dios está llamando a una nueva generación a la fe.
Cuando los espías regresaron de la Tierra Prometida, toda una generación eligió el miedo sobre la fe. Murmuraron. Dudaron. Rechazaron creer en la promesa de Dios.
Pero Caleb y Josué se mantuvieron aparte.
Mientras la mayoría temblaba, ellos creyeron.
Mientras otros veían gigantes, ellos veían la fidelidad de Dios.
Mientras la generación perecía en el desierto, ellos solos entraron en la tierra prometida.
Si nuestra esperanza descansa en el poder político, ya conocemos el resultado. Pero si abrazamos a Dios como nuestro verdadero Rey, Él puede usarnos—even como individuos que se mantienen contra la corriente—para avanzar Su Reino en nuestro país y dondequiera que nos guíe.
Un Mandato Renovado para Nuestra Nación
Los muros que se han levantado desde la fundación de Haití no caerán por estrategia humana.
Caerán por obediencia.
Caerán por fe.
Caerán cuando individuos se levanten, encarnando Su Palabra, aplicando Sus principios para gobernar, y dispuestos a mantenerse solos si es necesario.
Cuarenta años después, si todavía estamos vivos, no es solo supervivencia—es una misión.
Dios tiene un plan para esta tierra.
Él está llamando a los Caleb y Josué de esta generación.
El Llamado Comienza en Casa
Ser un Caleb para nuestra generación comienza en casa—en nuestros hogares, nuestros barrios, nuestras comunidades.
La transformación comienza en un solo corazón, y cuando vive según la Palabra de Dios, una nación puede cambiar.
Que Su Palabra te guíe cada día mientras creces en el conocimiento de tu Creador.
¿Serás un Caleb para nuestra generación?
Inspirado en mi libro: Become Who You Are: Faith – Identity – Purpose
No hay rutas alternativas
Las rutas alternativas pueden parecer atractivas, pero a menudo traen consecuencias inesperadas. El faraón ofreció a Moisés cuatro atajos para liberar al pueblo (Éxodo 8:25, 28; 10:11, 24). Cada uno parecía más fácil. Cada uno sonaba razonable. Sin embargo, ninguno coincidía con las instrucciones específicas de Dios.
No eran soluciones.
Eran distracciones—intentos de ocultar la desobediencia del faraón.
Cuando la Escritura declara: “Así dice el Señor,” no existe una ruta alternativa segura.
Solo la voluntad de Dios, hecha a la manera de Dios, garantiza llegar al destino que Él ha determinado.
Y recuerda esta verdad que sostiene cada paso:
Un Solo Todopoderoso vale más que todos los poderosos juntos.
Para entender cómo Dios quiere guiarte, revisa estos versículos:
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Salmo 119:105 — La Biblia es una lámpara y una luz.
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Salmo 119:11 — El mejor lugar para guardar la Palabra de Dios es en tu corazón.
El camino de Dios nunca es confuso. Su Palabra ilumina cada paso para quienes deciden seguirlo.
Reflexión
Elige un destino para hoy—
una decisión, una conversación, una responsabilidad, un lugar donde debes presentarte.
Ahora traza la ruta de Dios:
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Qué actitud te pide Su Palabra
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Qué obediencia requiere
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Qué atajos debes rechazar
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Qué promesa ilumina tu próximo paso
Camina por la ruta que Él te muestra.
Su camino siempre conduce a casa.
— LespriNef
Foolish Fear
Fear can push us toward deception. Sometimes we’re so afraid of consequences or authority that we choose a lie instead of truth. But fear‑driven deception is never wisdom. “Truthful lips endure forever, but a lying tongue lasts only for a moment” (Proverbs 12:19).
Abram felt this fear in Egypt (Genesis 12:10–20). Facing Pharaoh’s power, he hid the truth — and it brought trouble, not safety. As the Bashi people say: “Omurrhebwa arhaba mwenge” — “The one who is deceived is never clever.”
And as we say in Haitian Creole: “Trou manti pa fon.”
A hole dug by lies is never deep.
Jesus gives us the right perspective: “Fear only God, who can destroy both soul and body in hell” (Matthew 10:28).
When our reverence is rightly placed, truth becomes our strength, not our risk.
Choose truth. Trust God. Reject foolish fear.
🇭🇹✨ Creados con Propósito
Génesis 1 y el Llamado de la Juventud Haitiana
🌍 Dios Crea con Intención
Desde el primer capítulo de Génesis, vemos a un Dios que crea con propósito.
Él forma un mundo vibrante, ordenado y lleno de vida.
Nada es accidental.
Todo tiene un significado — incluyéndote a ti.
👤 Llevas la Imagen de Dios
Dios creó a la humanidad — cuerpo, alma y espíritu —
para reflejar Su naturaleza.
Esto significa que los jóvenes haitianos llevan dignidad, creatividad, fuerza y capacidad espiritual directamente del Creador.
🏡 La Familia: Fundación de Dios
Dios nos colocó en la familia para que Su imagen pudiera ser formada, protegida y multiplicada.
La familia es el lugar donde la identidad echa raíces y donde el propósito despierta.
🌱 Tu Misión
En términos simples:
Fuiste creado para reflejar la imagen de Dios en tu generación
y para vivir Su mandato con valentía y sabiduría (Génesis 1:26–28).
🇭🇹🔥 Juventud Haitiana, Ustedes Importan
Tu voz importa.
Tus dones importan.
Tu presencia en este mundo es intencional.
Eres parte de la historia de Dios — no por casualidad, sino por diseño.
🌎 Tu Llamado Hoy
Dondequiera que vayas — escuela, iglesia, comunidad, diáspora —
llevas la imagen de Dios.
Estás llamado a construir, elevar, crear y liderar con propósito.
✨ Una Palabra Final de Inspiración
Juventud haitiana, no están definidos por las circunstancias.
Están definidos por Dios que los creó.
Caminen con valentía en la identidad que Él les ha dado.
Ustedes son luz. Ustedes son legado. Ustedes son portadores de la imagen de Dios.